Viajar a Madrid de forma espontánea puede traer sorpresas, como encontrar que los hoteles del centro están llenos. En una ocasión, reservé en un hotel alejado del bullicio, en un barrio tranquilo. Al registrarme, me informaron que la sala de desayunos estaría disponible en la tarde-noche para trabajar si lo deseaba, con refrigerios incluidos. Esa noche, cansado de caminar, decidí no salir a cenar y opté por tomar algo de la vitrina del hotel. Me sorprendió la variedad: café y